¡Terco, teerrco, teerrrrcoooo!!!!!


  30 de diciembre. 19h. Club de tenis de una ciudad del levante en España.
  O lo que es lo mismo: Es un día de vacaciones escolares, es de noche, hace frío y una humedad que cala los huesos.
  Estoy viendo un partido de tenis y oigo a mis espaldas:
“¡Terco, teerrco, teerrrrcoooo!!!!!
¡Te lo he dicho mil veces!
Eres un teerrrrcoooo!!!!!
¡Que cambies el juego! Y no lo haces.
Eres un teerrrrcoooo!!!!!
Has cambiado ya en el quinto juego del segundo set. 
¡Terrrrrco!!!!
No haces caso, ¡terco!”
  Horrorizada esperé a que pasaran detrás de mí y me volví para ver de quién salían esas palabras y a quién iban dirigidas…
  Y esto es lo que vi:

Mireia Belmonte: automotivación y autorregulación

   Dice Mireia Belmonte en una entrevista en ELPAÍS: “Entrenando, a veces las cosas no salen bien, … Cuando acaba el día, aprendo de lo que he hecho bien, de lo que me he esforzado, y eso me permite sacar algo positivo de cada jornada.” 

A veces veo y oigo a deportistas, destacar lo mal que han hecho algún saque, cómo han elegido mal el lado de salida en un regata, cómo tontos han hecho mal un approach al tratar de embocar en no sé qué hoyo… y van “erre que erre” torturándose y llevándose sobre sus espaldas sus “fallos” como compañeros durante todo el partido, la manga o el torneo… con lo que eso pesa…
   Y lo hacen, porque así lo tienen entrenado, porque esta es su forma de evaluar su trabajo en los entrenamientos diarios.

Pep Guardiola, Garry Kasparov y Watson IBM

   Cuenta Martí Perarnau en su libro “Herr Pep” cómo en un encuentro entre Guardiola y Kasparov, se planteó la pregunta de si el gran campeón ruso de ajedrez ganaría al joven Magnus Carlsen (aspirante en ese momento). Y la respuesta del maestro fue: “Tengo las capacidades para ganarle, pero es imposible”. Ante esta respuesta Pep insistió en saber ¿por qué no? si tenía las capacidades. A lo que Kasparov se cerró en banda: “porque es imposible”.
   El libro narra más adelante cómo la mujer de Kasparov explica la razón: no está dispuesto a entregar/gastar/generar/usar tanta energía como se necesita para afrontar un reto de tal calibre.
Hace unos días asistí a la charla de Juan Antonio Zufiría (General Manager de IBM Global Technology Services Europa) en la que hablaba de WATSON y de las bondades y utilidades para el ser humano de la computación cognitiva.

Inteligencia Ejecutiva y Deporte

  Me encontraba en un club deportivo trabajando con un grupo de entrenadores cuando contaron que el padre de un joven deportista viendo cómo luchaba, se esforzaba, persistía y competía un compañero de su hijo, les dijo: "Yo quiero uno como ese".
  Y luego surgió la inevitable pregunta: A luchar, a esforzarse, a querer superarse, a persistir ante la adversidad... ¿se aprende o se nace?
  Puse cara de no tengo ninguna duda... y les comenté el caso del que todo el mundo considera uno de los deportistas más luchadores-constantes-competitivos, Rafa Nadal.
Rafa Nadal es uno de los ejemplos más visibles de jugador enseñado/diseñado para luchar, tanto que es diestro en todo y para el tenis le han hecho zurdo. Nada más que decir sobre lo demás.
  Está claro el trabajo que han hecho su entrenador y su familia.
  Además, esa es la labor de los entrenadores: enseñar, entrenar y desarrollar a los deportistas con los que trabajamos. No esperar que se nos aparezca un Nadal ya crecidito al que sólo ir a ver a las finales de Roland Garros.
  Y si uno entrena... mejora. 

Maradona y la Confianza



Hablaba Diego Armando Maradona en el programa de la televisión argentina “De zurda” sobre el plantel alemán que iba a jugar la final del Campeonato del Mundo de fútbol contra Argentina y comentaba: “...me parece que están, como decimos nosotros, agrandados. Pero es mejor para Argentina... mejor para Argentina, porque cuando más confianza se tengan, ahí es donde van a aparecer los Mascherano, Biglia... los Garay, los Demichelis...”

Es muy común confundir “TENER confianza” con “ESTAR confiado” o “confiarSE”.

Estado de ánimo y Rendimiento

Con estas palabras intentaba explicar (y quizás también explicarse) Vicente del Bosque el porqué de la actuación de la Selección Española de fútbol contra Holanda en el Campeonato del Mundo de Brasil.
Que el estado de ánimo influye en el rendimiento está bien documentado. Hay innumerables artículos científicos, tesis doctorales y metaanálisis al respecto.
Cuenta Douglas M. McNair cómo ya hacia finales de los años 50 se planteó junto con sus colegas en Washington crear una escala para detectar y medir los cambios en los estados de ánimo. Y en 1963 Lorr, McNair y Weinstein aún sin ponerle nombre describieron una “feeling and attitude scale, which has been shown to be sensitive to change in several studies”. Así en 1964 crearon el primer POMS (Psychiatric Outpatient Mood Scale), que luego renombraron como Profile of Mood States manteniendo el acrónimo de POMS.
Fue Morgan (1974) quien popularizó su utilización en el deporte pues demostró que los deportistas de élite, comparados con la población normal, presentaban un estado de ánimo que dibujaba un “perfil Iceberg”, es decir, altas puntuaciones en Vigor y bajas en las dimensiones negativas que caracterizan el estado de ánimo (Tensión, Depresión, Hostilidad, Fatiga y Confusión).
Desde entonces se han hecho muchísimas revisiones y traducciones. Yo misma recuerdo la primera vez (1991) que como deportista rellené el POMS de ¡65 items!, cuando el Profesor Arruza nos pasó el cuestionario a un grupo de deportistas con el objetivo de obtener datos para su Tesis Doctoral (“Estado de ánimo, esfuerzo percibido, frecuencia cardíaca. Un estudio aplicado al entrenamiento de judo”). Hoy en día en Psicología del Deporte utilizamos la versión reducida de 15 items o el “SuperPOMS” con sólo 5 items.
Porque el Estado de Ánimo repercute muchísimo en el desarrollo del juego... utilizamos herramientas fiables de medida (el POMS antes mencionado) y sobre todo, explicamos a los deportistas cómo influye cada variable en su rendimiento, cómo trabajarlo y entrenarlo en el día a día para tener ese “perfil Iceberg” del que habló Morgan.
Porque “animarse” cuando metes un gol y “deprimirse o fatigarse” cuando te meten dos parece un comportamiento más de patio de colegio que de profesionales del alto rendimiento. ¿Por qué ser el espectador de mi estado de ánimo cuando puedo ser el director de mi rendimiento?

“Si la fallo, la fallo yo”

     Esto es lo que Rafael Nadal pensó cuando estaba esperando el segundo saque de su rival en el punto que le daría la victoria en su noveno Roland Garros.
     “Tus fallos son míos, si fallas lo he fallado yo”. Y esto es lo que un entrenador le decía a una jugadora en un partido en el que esta se enfrentaba a la número 1 del Ranking Mundial, supongo que con el objetivo de que no tuviera miedo a fallar...

     Una de las características más importantes de las personas de Alto Rendimiento es que asumen responsabilidades, que están dispuestos a dar un paso al frente.  Prefieren ser capitanes de su alma y dueños de su destino a esperar que otros tomen las decisiones por ellos.
     Asumen con naturalidad la responsabilidad de hacer y los resultados (ya sea acertar o errar). Y así es como avanzan con la determinación que se necesita en las situaciones límite. No es que se crean dioses que todo lo pueden, ni locos o inconscientes, no, simplemente quieren llevar el timón de su barco, a sabiendas de que no son el mar...
     A asumir responsabilidades se aprende y se enseña. Querer quitarles "la carga" de un fallo quizás sirva para hoy, pero no les ayuda para mañana. 
     Debemos los entrenadores dejar decidir a los deportistas, permitirles equivocarse, entender y hacer entender el error como un instrumento de mejora. 
     Y así avanzarán y creerán que pueden... y en un momento dado se atreverán a dar ese paso que a veces parece demasiado grande pero que si lo dan, se harán GRANDES.

MOTIVAR es DAR MOTIVOS

Así de sencillo.
La motivación en el deporte, a nivel informal, es un gran paraguas bajo el que cabe todo, y a nivel formal, es un constructo multidimensional muy bien definido.
Pero para el quehacer diario sería buena esta sencilla definición:
Motivar es dar motivos.

Así cuando un entrenador organiza una determinada tarea y no consigue que los jugadores la hagan correctamente, con la intensidad y precisión que les ha pedido, sería bueno que se preguntara:
¿Qué motivos les he dado yo para que la hagan?
¿Me han entendido en la explicación?
¿Tiene algún sentido para ellos la tarea a realizar?
Si un entrenador cree que sus deportistas no toman las decisiones correctas en el terreno de juego, sería bueno que se preguntara:
¿Qué motivos les he dado yo para que se atrevan a decidir?
¿Les dejo tomar decisiones durante el entrenamiento?
¿Qué hago yo cuando deciden y se equivocan?
Así que ya sabéis, very easy: Motivar es dar motivos.

El ESFUERZO no se negocia

Esta es la frase que define el estilo Simeone.
Que él tiene como lema...
Y los jugadores del Atlético de Madrid, también.
Veo a muchos entrenadores, de distintos niveles y deportes. Muchos dicen esa frase pensando en los jugadores y en el equipo, y pocos pensando en ellos.
Conozco muchos entrenadores que llegan con apatía y sin pasión a dirigir sus entrenamientos, que son capaces de exigir a los demás lo que no se exigen a sí mismos.
He estado cerca de muchos entrenadores que han hecho un curso o dos o tres o ninguno... y con eso y con su “porqueyolovalgo” han creído saber cómo formar a un deportista de Alto Rendimiento. Y cuando un “diamante en bruto” que les llegó a sus manos no ha conseguido esos resultados que parecían evidentes, lo han achacado siempre al “diamante en bruto”, nunca a ellos.
He compartido campo de juego con entrenadores que llegan tarde a los torneos; que me han dicho que para qué iban a animar/chillar a los jugadores si “con el nivel que tienen”...

Todavía no hemos terminado

Estas fueron las palabras que dijo Kobe Bryant al ganar el partido de la final de la Conferencia Oeste de baloncesto de la NBA, que por fin después de tres años de sequía les daba paso a la Gran Final.
Sin embargo, muchas veces los deportistas y entrenadores, con la intención de mantener la motivación, el compromiso, la concentración, el espíritu de lucha en el camino a la consecución de grandes logros suelen decir: "aún no hemos hecho nada".