Al hilo de una conversación con una deportista he recordado la anécdota que me contó el profesor Josean Arruza (Catedrático en la Universidad del País Vasco, psicólogo del deporte y prolífico e incansable investigador).Llevaba Josean un tiempo trabajando con un snowborder perteneciente al equipo nacional y un día le preguntó porqué no acudía a las sesiones que tenían programadas ni estaba siguiendo las directrices que le había dado. El deportista le dijo que no entendía para qué servía la preparación psicológica. A lo que Josean contestó: “pues te servirá siempre que lleves tu cabeza”. Y con esto le quería decir que lo que hacía el snowboarder constantemente en las competiciones eran “acciones que nacían de su cabeza”: decidir qué cera poner en la tabla según el tipo de nieve, valorar su nivel de esfuerzo ante determinados rivales, anticipar las distintas soluciones de carrera, etc.
Muchos deportistas se creen que no están trabajando aspectos psicológicos.
Pero esto es imposible.
No se puede no entrenar los aspectos psicológicos. Los deportistas están constantemente “trabajando” su manera de pensar, de enfrentarse ante los retos, de percibir los resultados de sus competiciones como éxitos o fracasos, de afrontar un entrenamiento. Pero muchos ni siquiera lo saben.
Y en ese “trabajar”, a veces se construye y otras se destruye.
Sólo con un método de trabajo, con un plan de acción, evitamos dejar “al pairo” el desarrollo de nuestras habilidades psicológicas.
Y así, dejamos la posibilidad de dar todo lo que el deportista vale a un “tener o no tener el día”.




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